2 abr. 2012

ENTONCES. Autora: Francisca Avaria M.


Cuando el sol en grito desgarrado
su cuerpo congelado palpe
cuando el sendero nos cierre el paso
ya sin cordura y en sombras sumergido.

Cuando los peces de los ríos y los mares
no encuentren en su memoria 
los recuerdos de las aguas 
que antaño les mecían.

Y  las flores en inútiles esfuerzos
no logren mostrarnos sus colores
ni en dulces aromas nos sumerjan
entonces sabremos los humanos
que se acerca el fatídico momento.

Cuando las estrellas ya no pinten 
con brillos de plata sus pestañas
y la luna baje a la tierra en busca
de la ausente frescura de las aguas
para apagar las llamas que la envuelven.

Y cada grano de angustiada tierra
desconozca a los hijos de su vientre
y candente nos llague las pisadas
con el fuego emanado de su vientre.

Cuando se tiñan de rojo los otrora
océanos de azulados reflejos
Entonces sabremos que el hombre
cumplió con su propósito inconciente
de destruir el todo y destruirse.